27 junio 2008

...donde se pudre todo

- No me salgas ahora con que no eres un descreído como yo y quieres llegar impoluto de corazón y de bajos al lecho nupcial, que eres un alma pura que ansía esperar ese momento mágico en que el amor verdadero te lleve a descubrir el éxtasis de la carne y el alma en unísono bendecido por el Espíritu Santo y así poblar el mundo de criaturas que lleven tu apellido y los ojos de su madre, esa santa mujer dechado de virtud y recato de cuya mano entrarás en las puertas del cielo bajo la benevolente y aprobadora mirada del Niño Jesús.

- No iba a decir eso.

- Me alegro, porque es posible, y subrayo posible, que ese momento no llegue nunca, que no te enamores, que no quieras ni puedas entregarle la vida a nadie y que, como yo, cumplas un día los cuarenta y cinco años y te des cuenta de que ya no eres joven y que no había para ti un coro de cupidos con liras ni un lecho de rosas blancas tendido hacia el altar, y la única venganza que te quede sea robarle a la vida el placer de esa carne firme y ardiente que se evapora más rápido que las buenas intenciones, y que es lo más parecido al cielo que encontrarás en este cochino mundo donde se pudre todo, empezando por la belleza, y acabando por la memoria


Carlos Ruiz Zafón en "El juego del ángel"





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"No se hizo la miel para la boca del asno"
Salamanca, 27 de Junio de 2008

13 junio 2008

II

Es el primer cliente. Son las 6 de la mañana y el bar acaba de abrir sus puertas. Todavía puede apreciarse el olor del amoníaco con el que han limpiado la noche anterior. El camarero le saluda, comenta el día que hace, se queja del estado del tráfico a esas horas de la mañana, y se alegra al ver que por un día, el periódico ha llegado a tiempo. Él calla. Sus únicas palabras son para pedir un vaso de whisky.

Se sienta en un taburete de la barra, se frota los ojos y la barba de dos días, y enciende un cigarrillo. El humo le hace toser, pero no lo apaga. Después de dos años sin fumar, quiere darse el placer de saborearlo sin que nadie le diga nada. Aspirar cada bocanada, cada calada, como si en ello le fuese la vida. Disfrutar del sabor. Y expulsar el humo lentamente.

Dos años... dos largos años hacía que la conoció. Dos largos años en los que Ella le cambió la vida. Dos años en los que consiguió que saliera del pozo en el que se había hundido tras el fracaso de su breve, por no decir nula, carrera musical. Y ahora, Ella, esa misma persona que le había rescatado de un sumidero de mierda donde se ahogaban borrachos en aquel whisky aguado; esa persona que le había querido sin Él pedírselo, y a la que había amado incondicionalmente; ella le había vuelto a confinar de nuevo a esa mugrienta cárcel. Quizá sin pretenderlo.

La mañana anterior se había despertado con el ruido de la ducha. Ella estaba allí, preparándose para ir a trabajar como cada mañana. Dio media vuelta intentando dormir un poco más. Despertó a mediodía, cuando su despertador encendió la radio, y comenzó a sonar la canción de moda, que repetían a todas horas en todas las emisoras. Harto de escucharla, le pegó una hostia al reloj. Decidió que la mejor forma de relajarse era preparar para Ella su plato preferido.

Buscó la receta en Internet. No parecía difícil. Pasos básicos que tantas veces había repetido para hacer la comida diaria. Hasta que llegó ese momento crucial en toda receta de cocina. Las palabras a las que todo iluso que se aventure en el arte de la restauración, aunque sea a nivel doméstico, tanto teme: “añada una pizca de sal”. De puta madre. ¿Qué es una pizca de sal? Él sabía que Ella prefería la comida con poca sal. Decidió aventurarse, y añadió eso que Él creía que era una “pizca”.

Esa pizca resultó ser el origen de todo: de su borrachera, su vuelta a un mal vicio que tanto estaba disfrutando en ese momento, su ojo morado y su corazón roto. Todavía tenía en sus oídos el eco del portazo que dio al salir de casa. Todavía notaba la extraña sensación que sintió cuando se quedo de pie, tras la puerta sin poder moverse. Todavía no sabía porqué se había quedado con el puño en alto, a escasos centímetros de la puerta, y no había llamado.

El ruido de la vajilla sobre la barra del bar le sacó de su ensimismamiento. El camarero le sonreía condescendiente, como si con solo mirarle le comprendiese. “En esta profesión también somos un poco psicólogos. Escuchamos a la gente, les aconsejamos, les ofrecemos compañía. La diferencia está en que nosotros servimos copas. Tómese esto, invita la casa”.

Ante él, un café cortado, sin azúcar.

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"Echo de menos oir tu voz..."
Salamanca, 14 de mayo de 2008

24 mayo 2008

I

Se despertó como cada mañana: abrazada a su almohada, con los pies destapados y el pelo revuelto. Se incorporó y al mirar a su lado se dio cuenta de que había cometido el gran error de su vida. Se dejó caer sobre la almohada nuevamente, y cerró los ojos.

No recordaba nada de lo sucedido la noche anterior. A las dos de la madrugada ya había perdido la noción del tiempo y parte de su sueldo en aquel bar de lujo que tenía debajo de su piso. Había llamado a su mejor amiga con una leve esperanza de tener alguien a su lado. Pero esa que ella llamaba su mejor amiga, que siempre había sido un poco puta, a los diez minutos ya se estaba liando con uno de los dos chicos que las habían estado observando desde el otro extremo de la barra, mientras el otro intentaba, a pesar de sus constantes negativas, ligar con ella. Pero su fuerza de voluntad se estaba acabando, y la voz de ese chico tan atractivo penetraba de forma incesante por sus oídos. Ese era su último recuerdo.

Todavía no sabía muy bien cómo había podido llegar a esa estúpida situación. La tarde anterior había llegado a casa después de una de tantas reuniones en su trabajo, con ejecutivos incompetentes, directivos sin escrúpulos, cabronazos interesados cuyo único objetivo es poder echar un polvo con su secretaria veinteañera.

Había dejado las llaves sobre la mesita de la entrada, y a la vez que se quitaba los incómodos tacones, saludaba con un alegre “Ya estoy en casa, cariño” a su novio. Se dirigió a su cuarto y se quitó aquel elegante vestido con sumo cuidado, y se puso su chándal azul y blanco. Él la esperaba en la cocina, dando los últimos retoques a la comida.

Y fue cuando comenzó todo. A Él le gustaba la comida con un poco de sal y caliente, muy caliente. A Ella, sosa y templada, casi fría. Y fue cuando comenzaron a discutir. El estrés de su día de trabajo, unido a los constantes acosos del malnacido de su jefe, acabaron explotando dirigidos a Él. Sobrevolaban cuchillos en una atmósfera que se podía agarrar con los dedos y tirar de ella. Aparecieron viejos rencores por cosas insignificantes que nunca fueron ciertas; reproches, gritos y la comida desparramada por el suelo.

Él amenaza con irse. Ella le dice que si lo hace, no vuelva nunca. Se acaban las voces. Se hace el silencio, y Él se va a preparar su maleta. Se sienta poco a poco en el suelo, agarrándose las rodillas. Dos lágrimas comienzan a caer por sus mejillas, llevándose consigo los restos de rímel, manchando su sudadera blanca. El pelo le tapa la cara, y no puede verle salir por la puerta. Solo oye el ronco ruido de las bisagras y un tremendo portazo.

Volvió a mirar a su lado, y al ver de nuevo el hueco de la cama libre, vacío, se dio cuenta de la soledad que la invadía. A ella. A su cama. A su casa. A su vida. Decidió que ya era hora de levantarse. Se dirigió a la ducha, se quitó su pijama y abrió el grifo. El agua comenzó a recorrer su cuerpo, haciendo remolinos por los pliegues de su piel, ondulando entre sus cabellos rizados. Cerró los ojos, y se relajó.

En su mente un único pensamiento: “y todo por un poco de sal”.


**No sabía si poner este texto o no hacerlo. Al final, me he decidido a hacerlo. Hay veces que tienes que hacer algo para saber si es lo que tenías que hacer, o por el contrario ha sido una equivocación. Esta, es una de esas veces**

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"Y sin embargo..."
Salamanca, 12 de mayo de 2008

20 mayo 2008

Salvación

“Eres la salvación. Nunca he tenido mucha fe en toda esa chorrada de “si amas a alguien, déjale libre”. Prueba de ello es todo lo que he hecho en mi vida hasta este mismo momento; pero estoy determinado a ser feliz. Feliz en esta vida.

Y te quiero. Bueno, siempre… siempre, siempre te he querido. Pero nuestro momento nunca fue el adecuado. Y de la forma en que yo lo veo, el tiempo no es amigo del hombre. Así que tengo que hacer que sea el adecuado y ser feliz. Ahora. Porque es éste. Éste es todo el que tenemos.

También quiero que tú seas feliz. Es realmente importante para mí que tú seas feliz. Y quiero que estés con alguien, da igual si es él o algún otro hombre que tú no hayas conocido aún. Pero quiero que estés con alguien que pueda ser parte de la vida que tú quieres para ti. Quiero que estés con alguien que te haga sentir igual que yo me siento cuando estoy contigo. Así que supongo, que la cuestión de esta larga y continuada sentencia es que durante los últimos meses el simple hecho de estar enamorado de ti ha sido suficiente para mí. Así que tú eres la salvación.”


(Palabras de Peacey a Joey en Dawson`s Creek)

Extraído de Lost Shadows (http://twomedicinelake.blogspot.com)


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Salamanca, 20 de mayo de 2008

25 abril 2008

35 segundos

35 segundos. El tiempo que se tarda en leer un email. El tiempo que tardas en entrar en casa y sentarte en el sofá. El tiempo que pasa hasta que comienzas a añorar a esa persona querida. El tiempo que pasa hasta que una lágrima comienza a resbalar por tu mejilla. El tiempo que pasa hasta que llamas por teléfono a la esperanza. El tiempo que pasa hasta que salta el contestador, porque jamás contesta a la primera. El tiempo que dura el mensaje que dejas...

Pero lamentablemente no es el tiempo que tarda en responderte al mensaje. Puede tardar días, meses, años quizás. Sin embargo, siempre contesta. Y es cuando te empiezas a preguntar si realmente merece la pena la espera. La espera por esa llamada, que te devuelve el aliento de vida que tanto necesitas.

Y ya no es tanto la espera por esa llamada, porque sabes que se producirá. Lo más ingrato, lo más desesperante, es esperar por tu llamada. Por esa llamada en la que me digas que vuelves a mi lado. Aunque solo dure 35 segundos. Es tiempo suficiente para saber que no voy a tardar 35 segundos en llegar al sofá y apalancarme, porque estarás esperándome tras la puerta, igual que un ladrón espera su víctima, para robarme el primer beso. El tiempo suficiente para hacer que se dibuje una sonrisa en mi cara. El tiempo suficiente para saber que soy feliz...

Pero como cada día, esa llamada no se produce. El teléfono no suena. Está en su esquina, en silencio. Quizás esté desconectado, pero no me importa. Me despierto todos los días pensando en ese teléfono. Caliento mi café 35 segundos en el microondas, y dejo que se enfríe otros 35 segundos para tomármelo en 35 segundos. Y me siento a esperar que suene, mientras en el telediario dicen que un corredor ha ganado por 35 segundos, y en el reloj marcan las 7h, 15 min y 35 segundos.

Y me doy cuenta de lo importantes que son 35 segundos. En una llamada, en una carrera, en el microondas... en la vida. Me quedo pensando en eso, en 35 segundos. Y me doy cuenta de que he perdido un día entero. Nadie me ha molestado, vivo solo. Nadie me ha echado de menos, no ha sonado mi teléfono. Decido que ya he pensado bastante por hoy. Salgo de casa y el frío aire de la noche primaveral trae hasta mis oídos los ruidosos acordes del concierto rock que se celebra en la otra punta de la ciudad.

Decido alejarme en dirección contraria. No quiero música, no estoy para ello. Enciendo un cigarrillo, y aspiro el humo. Lo saboreo, lo disfruto, y me pica en los ojos al expulsarlo. Decido que tengo que dejar de fumar, y tiro el cigarrillo al suelo. Acto seguido, saco otro del paquete y lo enciendo. Y dejo que me lleve.

Tan absorto estoy en mis pensamientos que no me doy cuenta de donde estoy. Un semáforo, en rojo. Dentro de unos instantes se pondrá en verde. Tendré que decidir si cruzo la calle o no, sabiendo que si cruzo no hay vuelta atrás. Pero sabiendo que aún así, la esperanza me llamará...

No sé qué hacer. No sé si esperar esa llamada o cruzar la calle. El tiempo se agota, no hay tiempo para pensar. El semáforo se pone en verde.

Tengo 35 segundos. El tiempo que se tarda en cruzar un semáforo.



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“En los vértices del tiempo”
Salamanca, 25 de Abril de 2008

14 abril 2008

Parece ridículo

"Parece ridículo: es mejor sufrir como ya he sufrido antes, cuando otras personas a las que amé acabaron dejándome. Es mejor lamer mis heridas, como también hice en el pasado. Pasaré algún tiempo pensando en ella, me convertiré en una persona amarga, irritaré a mis amigos porque no tengo otro tema de conversación que no sea el abandono de mi mujer. Intentaré justificar todo lo que pasó, pasaré días y noches reviviendo cada momento a su lado, acabaré por concluir que fue dura conmigo, que siempre he intentado ser y hacer lo mejor. Conoceré a otras mujeres. Al caminar por la calle, a cada momento me voy a cruzar con una persona que puede ser ella. Sufrir día y noche, noche y día. Esto puede durar semanas, meses, tal vez más de un año.
Hasta que cierta mañana me despierto, me doy cuenta de que estoy pensando en algo diferente y comprendo que lo peor ya ha pasado. El corazón está herido, pero se recupera, y consigue ver la belleza de la vida otra vez. Ya ha pasado antes, volverá a pasar, estoy seguro. Cuando alguien parte es porque otro alguien va a llegar; encontraré otra vez el amor"



Paulo Coelho - "El Zahir"

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Salamanca, 14 de Abril de 2008

02 abril 2008

¿Quién me ha robado el mes de abril?

¿Quién sangra por do más pecado hubiere?
¿Quién me cambia por tu desilusión?
¿Quién sazona el amor con alfileres?
¿Quién me descorazona el corazón?

¿Quién quema relicarios, pilas, naves?
¿Quién alquila mujeres de alquiler?
¿Quién ha sacado copia de la llave
de los secretos de mi secreter?

¿Quién oxida el limón de las campanas?
¿Quién se sabe perdido cuando gana?
¿Quién me ha metido el dedo en la nariz?

¿Quién roba, silba, reza, desayuna?
¿Quién planta girasoles en la luna?
¿Quién coño me ha robado el mes de abril?


Joaquín Sabina - ¿Quién me ha robado el mes de abril?



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Salamanca, 2 de Abril de 2008

27 marzo 2008

Días... y noches

Hay días que parecen infinitos, que nunca terminan. Se hacen eternos, las horas parecen detenerse en el ocaso de la soledad. Otros son como si nunca hubieran existido. Como esas horas que pasas dormido tras una borrachera de caricias, besos amargos y ron barato. Esas horas en las que la resaca despeja los sentimientos olvidados la noche anterior en una copa.

Y es cuando una lágrima resbala por la mejilla. Lento. Despacio. Arrastrando las impurezas dejadas por tus besos. Llevándose con ella lo poco que me quedaba de ti. Y cae. Se estrella contra el suelo, mientras mis manos acarician lentamente el aire, imaginando que tocan tu cuerpo. Anhelando el suave tacto de tu piel. Susurrando la última canción que bailamos juntos. Esa canción que fue la despedida, tu último beso.

Y me siento cada noche, en la oscuridad de un banco del parque, a conspirar contra los pensamientos y los sentimientos. A urdir tramas para olvidar lo que nunca existió. A buscar cómplices de las cartas que nunca te escribí. A buscar pistas que me lleven a ti, y me digan que no me has olvidado. Que me sigues queriendo. Que siempre me has querido. Que mis cartas te llegaron, y las guardaste en un lugar oculto de tu corazón, esperando el momento idóneo para contestarme.

Pero lo único que consigo es quedarme dormido. Es el sueño quien ha conspirado contra mi, invadiéndome, envolviéndome.

Cuando quise despertar, ya era de noche...

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"... ¿y cómo huir cuándo no quedan islas para naufragar?..."
Salamanca, 27 de Marzo de 2008

20 enero 2008

Antros de soledad

Es de noche. Camino por una estrecha calle, donde las piedras de viejos edificios dibujan corazones por los que se escurren lagartijas en busca de un amor perdido. Donde un aire de sentimientos tan pronto es frío como se vuelve caliente. Donde parejas se dan besos apasionados al amparo de la oscuridad y de unos portales estratégicamente abiertos.

Entro en uno de los muchos antros que hay en la calle. Es uno de mis preferidos. Gente solitaria ahogándose en un vaso de whisky, mujeres llorando las escapadas de su marido con una de tantas amantes, escritores fracasados buscando la inspiración en un cigarrillo y un fuerte olor a humedad y brea, como la bodega de un barco.

Pido una cerveza de importación y me siento en la mesa más alejada de la puerta, en un rincón oscuro. La mirada de un cuadro de la pared hace resurgir la añoranza que siento por ti, el saber que me estás volviendo loco con tu ausencia, recuerdos de un pasado incierto y de un futuro anhelado junto a ti. De conversaciones interminables, palabras sordas y fotos rotas enmarcadas en sueños de papel. De promesas incumplidas, besos apagados y canciones mediocres colándose por los oídos de la soledad.

Una soledad que nos envuelve a todos los que estamos en este antro, inundando cada rincón de nuestro cuerpo, cada parte efímera del alma. Cada una de las penas que venimos a llorar aquí cada noche, a enterrar las golondrinas muertas durante el día por los despojos del amor incomprendido, a sacrificar unos minutos más de vida.

El bar cierra sus puertas. Borrachos empedernidos se tambalean hacia la puerta, como almas en pena esperando su momento. Salgo a la calle. Está amaneciendo; una brisa fría con olor a salitre me acaricia la cara, y me arranca un pedazo más de vida para llevársela contigo. Lo sé y lo acepto, porque siempre es mejor esto que nada...

Porque al menos así te acordarás de mi

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"Sabes mejor que yo que hasta los huesos

solo calan los besos que no has dado..."

Salamanca, 20 de enero de 2008

16 diciembre 2007

Habitaciones en la vida

Aquí estoy una vez más, construyendo castillos en el aire sobre nubes que se desvanecen al susurro de tu nombre. Malditas cuatro letras que un día me enamoraron, y que me atormentan cada noche con recuerdos almacenados en un corazón oxidado, cansado de tantas heridas, que da sus últimos latidos agonizantes.

Tus caricias aún resbalan por mi piel. Siento el sabor de tus besos en mi boca. El olor de tu pelo en mi almohada. Los te quieros que se escaparon de tus labios, ahora se van por el sumidero. Y me doy cuenta de que solo eran simples palabras, y no profundos sentimientos arrancados del fondo del alma, como tanto me decías. Simples palabras que te llevaste contigo la tarde que decidiste abandonarme.

Palabras que no dicen nada, pero que me atormentan en los momentos de soledad, cuando siento el vacío que dejaste en casa. Cuando siento que las lágrimas resbalan por mis mejillas, borrando el pintalabios de tu último beso. Nunca te gustaron esos que no dejan marca. Preferías dejar una seña, para que nunca te olvidara. Y lo conseguiste.

Pero no fue en mi cara donde quedaron marcados tus labios, sino en mi corazón. Y por muchas lágrimas que caigan, esas marcas no se consiguen borrar. Perduran en él de por vida, igual que el primer día de colegio. Igual que el primer beso.

Pero la vida sigue. Solo hay que recorrer la orilla del río para encontrar otro puente por el que cruzarlo. No siempre el camino más largo es el más complicado, ni la luna llena la más hermosa.

La vida es un sinfín de habitaciones, por las que pasa mucha gente. Algunas personas ni siquiera entrarán, otras se quedarán unos días, y solo unas pocas ocuparán una habitación toda la vida. Pero cada una de ellas dejará algo que nos hará recordarla. Una simple palabra, un pequeño regalo, o el más tierno de los besos.

En esos recuerdos, es dónde se encuentra la felicidad.

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“Felicidad no es hacer lo que uno quiere sino querer lo que uno hace”
Jean Paul Sartre
Salamanca, 16 de Diciembre de 2007

12 noviembre 2007

Fuego

Te vas. Te desvaneces de mi vida, como el humo escapa por la chimenea, haciendo remolinos, intentando huir hacia la libertad de la noche. Llevo dos horas mirando cómo se consumen los troncos de la felicidad en la hoguera de la tristeza, intentando apagar las llamas con mis lágrimas, que no hacen sino avivar el fuego del amor que un día sentimos. Intentando mitigar el dolor que tus palabras dejaron en mi corazón, ahora hecho pedazos que se esparcen por este salón, mezclados con una taza de café frío y el periódico del día anterior.

Me tumbo en la alfombra, dónde nos abrazamos la última noche, al calor del fuego, frente a la chimenea, que se apaga lentamente dejándome sumido en la oscuridad de mis pensamientos. Todavía conserva el olor de tu perfume, tan característico como infantil, y que tanto me gusta. Cierro los ojos, y me acuerdo de tus besos mientras suavemente me abrazabas; de las tiernas caricias en tu cara mientras dormías como una niña pequeña. Del olor de tu pelo; de tus profundos ojos negros, y de la sonrisa que un día me hechizó.

Abro los ojos, y esa misma sonrisa me mira desde la puerta. Unos profundos ojos negros me sonríen diciéndome “ya he vuelto”. Te acercas, sigilosa, silenciosa. Me miras, y con lágrimas en los ojos, me abrazas suavemente y me besas. Te acaricio la cara con ternura, mientras el olor de tu pelo me dice que ya estás en casa, y que nunca te vas a ir.

La hoguera se ha encendido de nuevo. Al igual que el ave fénix, el amor a veces tiene que morir para continuar viviendo, con más fuerza, con más entusiasmo y con más pasión. Al igual que la hoguera, el amor solo precisa de una pequeña chispa para volver a arder.

Porque donde hubo fuego, cenizas quedan.

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“El amor, es como el fuego.
Ven antes el humo los que están fuera,

que las llamas los que están dentro”

Salamanca, 11 de Noviembre de 2007

08 noviembre 2007

Sueños

Somos lo que soñamos ser, y ese sueño, no es tanto una meta como una energía. Cada día es una crisálida. Cada día alumbra una metamorfosis. Caemos. Nos levantamos. Cada día la vida empieza de nuevo.

La vida es un acto de resistencia, y de reexistencia. Vivimos. Revivimos. Pero todo se sostiene en la memoria. Somos lo que recordamos. La memoria es nuestro hogar nómada.

Las plantas, o las aves emigrantes. Los recuerdos tienen la estrategia de la luz. Van hacia adelante, a la manera del remero que se desplaza de espaldas para ver mejor.

Hay un dolor parecido al dolor de muelas, a la pérdida física. Y es perder algún recuerdo que queremos. Esas fotos imprescindibles en el árbol de la vida.

Por eso hay una clase de melancolía que no atrapa, sino que nutre la libertad. En esa melancolía, como espuma en las olas, se alzan los sueños.

**Texto original de Manuel Rivas**


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"Porque la vida es sueño. Y los sueños, sueños son"
Salamanca, 8 de Noviembre de 2007

20 octubre 2007

Esperando...

Me he dejado la inspiración ahogada en un vaso de whisky, peleándose con el hielo por ocupar un lugar en tu corazón. Las palabras se niegan a salir de la cárcel de mis sentimientos, presas por los recuerdos de tus caricias y tus palabras. Ahogadas por los besos que me diste y ahora me niegas.

Y veo como la felicidad se aleja detrás de ti por ese camino lleno de las hojas secas que el otoño ha llorado; un camino que no tiene vuelta atrás. Te alejas y no puedo seguir tus pasos. Desapareces entre la bruma de la mañana, entre esa niebla que oculta las lágrimas que se escapan por los resquicios de mi corazón roto.

Pero la niebla escampará, y podré recorrer el pequeño atajo de la esperanza. Y te estaré esperando tras cualquier recodo del camino. Esperando que aparezca tu sonrisa acompañada los rayos de sol de una primavera incipiente. Esperando volver a ocupar ese lugar en tu corazón que tan secretamente guardas para mí. Esperando que tus labios vuelvan a ser míos. Esperando a que recorramos juntos ese camino hasta el final.

Esperando….

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"Always in my mind, always in my heart"

Salamanca, 20 de Octubre de 2007

05 octubre 2007

Y... no tardaré en llegar

Y estoy solo en mi habitación, viendo como se consume un cigarrillo en el cenicero de los recuerdos. Viendo como la lluvia golpea, primero lentamente, y luego con furia, el cristal que dejaste empañado la última vez que estuviste conmigo… en mis pensamientos. En ese oculto lugar de mi corazón, donde se funden el amor y el odio, la verdad y la mentira, la luz y la oscuridad… donde un día conseguiste entrar, y del que dudo que algún día logres salir.

Y mi cama se hace grande, y las paredes aplastan todos aquellos momentos que viví junto a ti, aquellos momentos en que, aunque fuera por un pequeño instante, fui feliz.

Y quiero escapar, huir, pero mis piernas se resisten a salir de este río en el que me estoy ahogando, sintiendo como me arrastra la corriente hacia un destino sin sentido. Hacia ese destino que es la soledad, mi fiel compañera y amiga durante tanto tiempo.

Y siento que aquella puerta que un día te prometí abierta, poco a poco se irá cerrando. Pero siempre queda una ventana abierta. Entra por ella, y róbame lo que un día te quise dar y rechazaste. Saca del cajón del olvido los viejos recuerdos y las fotografías rotas, y pégalo todo con amor y cariño. Abre la puerta, y espérame con los brazos abiertos. No tardaré en llegar.


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"...y buscar más allá del horizonte una sonrisa que me ayude a despertar..."
Salamanca, 5 de Octubre de 2007

03 octubre 2007

Cada dos minutos...

Aunque no me va mucho este grupo, tengo que reconocer que esta canción me ha gustado. Y es que esta vez los "Despistaos" estos no lo han estado tanto, ya que se han rodeado (al menos en esta canción) de otros grandes artistas como son Rulo (La Fuga) y Kutxi Romero (Marea). Una gran canción:
Despistaos
Cada dos minutos


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"Cada dos minutos pierdo la razón me abandona la ilusión
me tropiezo y me caigo..."

Salamanca, 3 de Octubre de 2007

20 septiembre 2007

La Sombra del Viento


"Un amanecer de 1945, un muchacho es conducido por su padre a un misterioso lugar oculto en el corazón de la ciudad vieja: el Cementerio de los Libros Olvidados. Allí, Daniel Sempere encuentra un libro maldito que cambiará el rumbo de su vida y le arrastrará a un laberinto de intrigas y secretos enterrados en el alma oscura de la ciudad."
La Sombra del Viento es un misterio literario ambientado en la Barcelona de la primera mitad del siglo XX, desde los últimos esplendores del Modernismo hasta las tinieblas de la posguerra. La Sombra del Viento mezcla técnicas de relato de intriga, de novela histórica y de comedia de costumbres, pero es, sobre todo, una tragedia histórica de amor cuyo eco se proyecta a través del tiempo. Con gran fuerza narrativa, el autor entrelaza tramas y enigmas a modo de muñecas rusas en un inolvidable relato sobre los secretos del corazón y el embrujo de los libros, manteniendo la intriga hasta la última página.

www.lasombradelviento.net

Esta crítica que he puesto está sacada de la página web oficial del libro. Os podía contar un poco del libro, pero seguro que lo estropearía. Es un libro que merece la pena leerlo, un libro que engancha desde la primera página y que una vez empezado, es difícil dejarlo.

Más información acerca del libro:
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"Si nadie se acuerda de ti, no existes"
Salamanca, 20 de septiembre de 2007

09 julio 2007

Remember

Abba




Boney M




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"... deja que mimen tu boca los labios del amanecer"
Salamanca, 9 de Julio de 2007

01 julio 2007

Return to Innocence



Enigma
Return to Innocence

Thats not the beginning of the end
Thats the return to yourself
The return to innocence.
Love - devotion
Feeling - emotion

Love - devotion
Feeling - emotion

Dont be afraid to be weak
Dont be too proud to be strong
Just look into your heart my friend
That will be the return to yourself
The return to innocence

If you want, then start to laugh
If you must, then start to cry
Be yourself dont hide
Just believe in destiny

Dont care what people say
Just follow your own way
Dont give up and use the chance
To return to innocence

Thats not the beginning of the end
Thats the return to yourself
The return to innocence

Dont care what people say
Follow just your own way
Follow just your own way
Dont give up, dont give up
To return, to return to innocence.
If you want then laugh
If you must then cry
Be yourself dont hide
Just believe in destiny.

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Salamanca, 1 de Julio de 2007

21 junio 2007

Llorando estará.....

¿Quién no ha oido esta canción alguna vez?

Kaoma
Lambada

Chorando se foi quem um dia só me fez chorar
Chorando se foi quem um dia só me fez chorar

Chorando estará, ao lembrar de um amor
Que um dia não soube cuidar
Chorando estará, ao lembrar de um amor
Que um dia não soube cuidar

A recordação vai estar com ele aonde for
A recordação vai estar pra sempre aonde eu for

Dança, sol e mar, guardarei no olhar
O amor faz perder encontrar

Lambando estarei ao lembrar que este amor
Por um dia um istante foi rei

A recordação vai estar com ele aonde for
A recordação vai estar pra sempre aonde eu for

Chorando estará ao lembrar de um amor
Que um dia não soube cuidar
Canção, riso e dor, melodia de amor
Um momento que fica no ar

Ai, ai, ai
Dançando lambada

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Salamanca, 21 de junio de 2007

06 junio 2007

Tonterías...

Esto es un claro ejemplo del efecto de los exámenes sobre una persona. Una de las muchas tonterías que un estudiante puede llegar a hacer para aprenderse unas cuantas fórmulas... (pero unas cuantas, eh??).